Tusheti es una remota región de alta montaña en el noreste de Georgia, encaramada en las laderas septentrionales del Gran Cáucaso a altitudes que van desde los 1.900 hasta los 4.490 metros sobre el nivel del mar. Limitando con las repúblicas rusas de Chechenia y Daguestán, esta área histórico-geográfica sigue siendo uno de los paisajes habitados más aislados de Europa, definido por praderas alpinas prístinas, bosques de abedul y pino que crecen a altitudes excepcionales (hasta 2.650 metros), profundas gargantas talladas por los ríos Pirikiti Alazani y Tushetis Alazani, y una cultura moldeada por siglos de trashumancia y supervivencia en el borde del mundo habitable.\n\nLos indígenas tushetios, divididos históricamente en cuatro comunidades montañesas principales — los Tsova, Gometsari, Pirikiti y Chaghma — han habitado estos valles desde tiempos inmemoriales. Su modo de vida se centra en la trashumancia, una antigua tradición de migración estacional del ganado que abarca aproximadamente 200-300 kilómetros entre los altos pastos alpinos de Tusheti y las tierras bajas de pastoreo invernal de Kakheti. Este viaje anual, siguiendo un ciclo de aproximadamente 4-4-4 meses (cuatro meses en Tusheti, cuatro meses en rutas de migración, cuatro meses en los pastos de invierno en Zemo Alvani, Kvemo Alvani y la Llanura de Shiraki-Samukhi), ha valido a los tushetios el apodo de «Tribu de las Tres Tierras». Los pastores, acompañados de perros pastores georgianos y resistentes caballos tushetios, mueven decenas de miles de ovejas, miles de reses y cientos de caballos a través de traicioneros puertos de montaña en una migración que puede tardar dos semanas en completarse.\n\nEl acceso a Tusheti es legendario por su dificultad. La región está conectada al resto de Georgia únicamente por el Paso del Abano, una traicionera carretera sin asfaltar que asciende a 2.826 metros — una de las rutas de montaña más peligrosas del mundo, caracterizada por caminos estrechos, subidas empinadas, curvas cerradas, sin quitamiedos y frecuentes desprendimientos de tierra y rocas. Esta carretera es transitable solo desde principios de junio hasta finales de septiembre o mediados de octubre, dependiendo de las nevadas. Durante los restantes ocho a nueve meses, Tusheti está prácticamente aislada del mundo, siendo el helicóptero el único medio de acceso. Este aislamiento estacional extremo ha preservado una cultura de pureza notable.\n\nEl patrimonio arquitectónico de la región se encarna en sus torres de piedra medievales y pueblos fortificados, construidos principalmente desde la Edad Media hasta los siglos XVII-XVIII usando materiales locales y métodos de construcción en seco. Estas estructuras defensivas, de tres a cinco pisos con muros alisados para impedir la escalada y ventanas estrechas que funcionan como troneras, servían como protección contra invasores y saqueadores. Pueblos como Omalo (1.880 m de altitud, centro administrativo), Dartlo (2.000 m, declarado reserva arquitectónica) y Shenako (2.070-2.080 m) se erigen como museos vivientes de la arquitectura tradicional de las tierras altas georgianas, con sus casas de piedra de pizarra y torres mimetizándose con las laderas montañosas gris-azuladas.\n\nOmalo, dividido en secciones Alta y Baja, presenta la fortaleza de Keselo del siglo XVI — un complejo de torres defensivas construido sobre un afloramiento rocoso que sirvió como refugio colectivo durante tiempos de guerra. Dartlo, situado a 15 km de Omalo, se describe como un museo viviente de arquitectura tradicional, con casas centenarias y torres defensivas, incluyendo la Iglesia de Dartlo del siglo XIX. Shenako, aún poblado estacionalmente, se distingue por sus singulares casas-torre y la Iglesia de la Santísima Trinidad del siglo XIX.\n\nEl paisaje espiritual de Tusheti está definido por los khati — santuarios sagrados de piedra centrales en la vida religiosa sincrética de la región, que fusiona creencias cristianas con antiguas tradiciones paganas precristianas. Cada pueblo está asociado con una deidad local (ahora frecuentemente denominada santo), y estas modestas estructuras de piedra, a veces adornadas con cuernos de ovejas sacrificadas y nichos para iconos o velas, son lugares de acceso restringido. Las mujeres, particularmente las de edad fértil, generalmente tienen prohibido acercarse al khati. El santuario sagrado más importante es Lashari, situado sobre Chigho.\n\nEl festival de Atengenoba representa la cúspide de la vida espiritual y comunitaria tushetia — un ciclo de antiguas fiestas religiosas de verano que comienza unos 100 días después de Pascua y se extiende durante dos semanas. Cada pueblo acoge un festín sagrado (khatoba) en su santuario principal en una secuencia calendárica específica. El festival implica elaborados preparativos y roles rituales específicos: el Shulta (anfitrión elegido por sorteo un año antes) supervisa el festín y elabora Aludi (cerveza ritual) en un edificio sagrado prohibido a las mujeres; el Khelosani (sirviente del santuario) dirige las solemnes ceremonias, descubriendo el estandarte del santuario, tocando campanas para anunciar el inicio del festival y bendiciendo a la congregación. Los rituales incluyen el sacrificio de ovejas donadas con sangre salpicada sobre el khati, festines comunitarios con hombres y mujeres comiendo por separado, y el Korbeghela — un ritual único donde cinco hombres forman una torre humana poniéndose de pie sobre los hombros de los demás, girando tres veces mientras simbólicamente portan una luminosidad astral desde el lugar de reunión pública hasta el santuario. El festival también presenta carreras de caballos tradicionales (doghi) y juegos rituales como Chataraoba, una lucha simbólica entre hombres y mujeres.\n\nLa gastronomía tushetia refleja la economía pastoril. El queso Guda, el producto más célebre de la región, se madura en sacos tradicionales de piel de oveja o ternera (guda), desarrollando un característico aroma terroso, rico en lanolina, y un sabor afilado, a nuez, ligeramente especiado, por el contacto directo con la lana. Esta técnica centenaria, transmitida de generación en generación de pastores nómadas e influida por las hierbas alpinas únicas de Tusheti y sus temperaturas constantes, ha sido reconocida como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de Georgia. El Kalti, un requesón curado elaborado a partir del suero sobrante de la producción de Guda, se prensa, se moldea en bolas, se seca y a veces se almacena en piel de oveja para mayor maduración, resultando en una textura desmenuzable y un sabor ácido. El Kotori, khachapuri tushetio tradicional conocido como «khachapuri de lámina» por su masa excepcionalmente fina, se rellena con requesón curado (kalti) y mantequilla clarificada, se fríe en sartén y se pincela con mantequilla tushetia. El khinkali tushetio presenta relleno de cordero o ternera sazonado con comino, distinguiéndolo de otras variedades regionales.\n\nLas Áreas Protegidas de Tusheti, establecidas en 2003, comprenden el Parque Nacional de Tusheti, el Paisaje Protegido de Tusheti y la Reserva Natural Estricta de Tusheti, cubriendo aproximadamente 113.660,2 hectáreas. Estas áreas preservan praderas alpinas, prístinos bosques de pino, glaciares y una flora y fauna diversa, incluyendo especies raras y en peligro como el tur del Cáucaso oriental, la gamuza, la cabra bezoar, el oso pardo, el zorro rojo, el lobo y el águila real. Los bosques de la región albergan 230 variedades de plantas endémicas del Cáucaso. Mta-Tusheti, la región geográfica histórica, está en la lista tentativa de la UNESCO para sitios Patrimonio Mundial, destacada por su carácter ecológicamente virgen, sus distintivos edificios residenciales tipo fortaleza y su importancia como hábitat de numerosas especies raras y endémicas. En 2022, la Reserva de Biosfera de los Tres Ríos Alazani, que incluye las Áreas Protegidas de Tusheti como zona núcleo, recibió la designación de la UNESCO/EuroMAB.\n\nHoy, Tusheti se encuentra en una encrucijada. Aunque la trashumancia sigue siendo económicamente significativa y fomenta el intercambio cultural, la tradición enfrenta desafíos contemporáneos como la disminución del apoyo gubernamental y la creciente atracción del turismo, lo que lleva a menos tushetios a continuar sus ancestrales prácticas de pastoreo. Sin embargo, la icónica escena de ovejas blancas dispersas por las laderas verdes, custodiadas por perros caucásicos y pastores, permanece como símbolo atemporal de la última gran civilización pastoril de Georgia — un paisaje donde el viento, la piedra, las campanillas y la hierba hablan un lenguaje más antiguo que la memoria.